La potencia y el power de la banda alemana Scorpions sonó -se supone- por última vez en Chile el 14 de septiembre, luego que la agrupación anunciara su disolución tras concluida esta gira 2012, Final Sting World Tour, que la trajo por segunda vez al país.
Voz intacta, instrumentos correctamente ejecutados y puesta en escena entretenida y participativa, hicieron una noche inolvidable para fanáticos de distintas generaciones que disfrutaron tanto con las canciones más rockeras como con otros hits radiales, tales como "Wings of change" o la clásica romántica "Still loving you".
Fuente: www.radiocrucero.cl
Partimos por lo malo: 22 minutos de retraso y complicada busqueda de estacionamientos para quienes llegaban en auto. Muchos debieron estacionar en las afueras del Parque O'Higgins ya que no se permitió acceder por todas las entradas al recinto debido a la inauguración de las fondas y ramadas de Fiestas Patrias y la presencia de las autoridades, resguardadas con celosa seguridad. Sin embargo, ninguna para quienes tuvieron que dejar el automóvil a la suerte de los infaltables delincuentes y aparecidos cuidadores que "solicitan" $2.000 por "cuidar" el vehiculo y que una vez concluido el concierto ya no están.
Lo otro: Esa manía que se tiene en el Movistar Arena y otros recintos de reventar el volumen en cada recital. Que alguien les avise que la música se siente y aprecia mejor con decibeles equilibrados y no con trauma acústico. El rock no es más "malo" ni rebelde con los sonidos indecifrables.
Eso en lo negativo. Lo demás todo positivo. Tres pantallas dinámicas intercalaron imágenes en vivo con la algarabía y el sentimiento del público (de excelente comportamiento en un concierto de Heavy Metal, ningún desubicado). Un juego de luces que ponían a tono la atmósfera de acuerdo a las canciones y un escenario sencillo pero muy funcional.
La reconocible voz de Klaus Meine erizó los pelos cuando tras las primeras canciones se despachó un saludo en su estilo, "Hola Santiagoooo", era como estar escuchandolo en casete saludando a California en uno de sus álbumes en vivo de mediados de los 80'.
Entendiendo que era imposible abarcar cada éxito deseado por los fans, Scorpions partió su batería de hits con "Sting in The Tail" (2010), siguieron la sentida "Make It Real" y la neutral "Is There Anybody There?" para navegar en aguas más pesadas con "The Zoo" y "Coast To Coast".
La banda que se inició en 1965 repasó luego la incombustible "Black Out", la frenética "Hit Between The Eyes", la sugerente y poderosa "No One Like You", y finalmente su portaaviones , "Rock You Like a Hurricane", con la que se divirtieron con el público con algunas "improvisaciones" a la versión original y pelusearon un rato, al igual que lo hizo después el baterista James Kottak jugando con la fanaticada y el bombo.
Pero también hubo momentos más íntimos. "Send me an Angel", "Wings of Change", "Holiday" y "Still Loving You" (coreada por los más de 10 mil asistentes) mostraron el corazón sensible de los fans rockeros junto a sus parejas. Jóvenes, bastantes mujeres, adultos y hasta padres con niños, formaron un público variopinto, que aplaudieron la técnica y los guitarreos calcados a los que suenen en cada disco de la banda en estudio tocados por Matthias Jabs y Rudolf Schenker.
Con Meine repartiendo baquetas al público y con la bandera chilena que acompañó en su solapa o colgada al cuello durante buena parte de la presentación, el show concluyó inapelablemente a las 23.08 horas luego de una salida final exigida por el respetable. Tras cartón, por más que el público silvara y aplaudiera, ya era el final. Y como todo lo bueno tiene que terminar, la mordida de los Scorpions soltó un veneno energético que disipó recién al caer la medianoche.
Aunque haya sido la primera vez para muchos, o una segunda y última para otros, que aparecieran estos animales venenosos nuevamente por Chile en el futuro y que mordieran con su fiereza característica no sería fatal para varios. Por ahora, el antídoto para quienes les gusta ser presa fácil de los escorpiones y provocados por su música, será el recuerdo y escuchar su prolíca discografía.
